¿Está usted en condiciones de viajar?
Viajar es una actividad que puede cansar su cuerpo, incluso más si tiene
alergias. Para no tener problemas, tiene que ser incluso más cuidadoso que estando en casa,
ya que se verá confrontado a un nuevo ambiente y probablemente expuesto a nuevos alérgenos.
Es por lo tanto
muy importante planear con antelación, y ser cauto durante su viaje.
Eligiendo su destino
Algunos destinos son por naturaleza más apropiados para los alérgicos que otros.
Para minimizar los riesgos, infórmese sobre las condiciones locales que puedan provocar ataques
alérgicos, y evite viajar a zonas que puedan albergar elementos causantes de alergia. Si por
ejemplo, es alérgico al polen, es mejor escoger un destino en el que no hay mucho polen en el
ambiente, como llanuras, riberas con viento, cruceros o viajes por el desierto.
Sepa que la exposición a alérgenos como el moho, polen o ácaros,
es más elevada en las zonas tropicales y húmedas, mientras que los climas fríos favorecen
la aparición de mohos y ácaros en las casas. Tenga cuidado en las alturas mayores de 2.000
metros, ya que la cantidad de oxigeno decrece progresivamente, y puede empeorar los ataques
alérgicos.