Durante una canícula
Las personas de edad, los niños, las personas con sobrepeso y
enfermas constituyen la población de mayor riesgo.
En caso de canícula, se recomienda permanecer en el interior y no exponerse
al sol durante las horas más calientes del día (generalmente entre mediodía y las 16.00 h) ni en los lugares donde el sol pega más fuerte. Si no se dispone
de aire acondicionado, permanecer en la planta baja que, por lo general, es la más fresca. En lo posible, es preferible
pasar las horas más cálidas del día en lugares públicos equipados con aire acondicionado, como las bibliotecas,
las escuelas, salas de cine o centros comerciales y evitar las actividades físicas.
Comer comidas ligeras y beber regularmente bebidas frías sin alcohol. Si las temperaturas
son muy altas, se recomienda beber como mínimo entre 2 y 4 vasos de agua por hora.
Vestirse con ropa ligera, amplia, de colores claros y que cubran el cuerpo al máximo.
Utilizar un sombrero y aplicar una crema solar para proteger la cabeza y la cara de las radiaciones solares.
¿Cuáles son los principales riesgos en caso de canícula?
Los dos riesgos principales en caso de canícula son la insolación y el golpe de calor.
La insolación ocurre cuando el cuerpo humano no logra regular la temperatura corporal, que puede
elevarse hasta 41 °C en un cuarto de hora. La insolación es una urgencia médica que puede poner en peligro la vida del paciente si no
se le administra un tratamiento adecuado. Los principales síntomas de insolación son temperatura muy alta, piel caliente y seca,
pulso acelerado, náuseas, vértigos, e incluso confusión o pérdida de conocimiento. Llamar a los servicios médicos de urgencia lo más
rápidamente posible. Mientras llegan, puede enfriarse a la víctima poniéndola en la sombra y aplicándole
paños húmedos de agua fría. Sobre todo, no debe dársele de beber.
El golpe de calor se produce cuando una persona es sometida a una temperatura atmosférica muy alta y
ha perdido mucha agua. Este fenómeno es más frecuente en las personas de edad que tienen la tensión arterial alta y en
en las personas que practican una actividad física en momentos de fuerte calor. Las principales síntomas son transpiración
excesiva, palidez, calambres, debilidad generalizada, vértigos, dolores de cabeza y, en ciertos casos
vómitos. Si no se trata rápidamente, el golpe de calor puede degenerar en insolación. Si los síntomas son graves o
si el paciente tiene problemas cardíacos o una tensión arterial alta, llamar a los servicios médicos de urgencia; si no, puede
refrescarse al paciente dándole una bebida fría o instalándolo en un local equipado con aire acondicionado. Si los síntomas no
desaparecen en la hora que sigue, llamar a los servicios médicos de urgencia.